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Programa de radio Silencio “La Enfermedad” Parte 2

la enfermedad
En esta segunda entrega del tema de La Enfermedad veremos como afrontar estas situaciones de mejor manera y comprender como nuestros pensamientos influyen en la enfermedad y el tratamiento, con Berta Hurtado, hipnóloga.

Programa de radio Silencio “La Enfermedad” Parte 1

la enfermedad
En esta ocasión tratamos el tema de La Enfermedad ¿Son consecuencias de nuestro estado de ánimo o nuestro estado de ánimo es consecuencia de las reacciones en nuestro cuerpo? como afrontar una dura y prolongada enfermedad tanto nuestra como de nuestros seres queridos, con Berta Hurtado, hipnóloga.

La enfermedad

"La enfermedad nos transforma"

“La enfermedad nos transforma”

La enfermedad, a pesar de todo lo que pueda desgarrar, no es un castigo, ni una condena, ni una desventura, sino una ayuda generosa en el proceso de aprendizaje de nuestra existencia. Es un camino que, cuando hemos tomado el rumbo equivocado, nos da la señal de alarma y por este medio, nos da la posibilidad de regresar al sendero correcto. Al igual que nuestros vínculos, la enfermedad ejerce un magisterio en nuestra historia y por lo tanto, debemos aprender de ella y estar agradecidos por su presencia. Nadie tiene el poder de sanarnos, esta en uno mismo esa capacidad. Solo hay que atender a nuestro cuerpo, escucharlo, y el mismo te guiara por el sendero correcto, liberando la emoción bloqueada en el síntoma, ampliando la conciencia, dotándote de la capacidad de transformar tu vida.

Flores de Bach “La historia de los viajeros”

La historia de los viajeros. Una alegoría de los remedios (1934), Dr. Edward Bach

Érase una vez hace ya mucho tiempo que dieciséis caminantes se dispusieron a hacer un viaje a través del bosque.

Al principio iba todo bien, pero después de que hubieran recorrido un buen trayecto comenzó uno de ellos, la agrimonia, a preocuparse de si habían escogido el camino correcto o no. Más tarde, después de comer, cuando iba oscureciendo cada vez más, el mímulo tuvo miedo de que hubieran perdido el camino. Cuando se puso el sol y la oscuridad era cada vez mayor, comenzando ya a oírse los ruidos nocturnos del bosque, tuvo el heliantemo miedo y fue presa del pánico. En medio de la noche, cuando todo se había vuelto totalmente oscuro, la aulaga (GORSE) perdió todas sus esperanzas y dijo: “No puedo seguir. Continuad vosotros, yo prefiero quedarme aquí, donde estoy hasta que la muerte me libere de mi padecimiento”.

Por otra parte, el roble (OAK), aun habiendo perdido todas las esperanzas y creyendo no volver a ver más la luz del sol, manifestó: “Lucharé hasta el último momento”, y continuó luchando denodadamente.

El scleranthus poseía todavía una ligera esperanza pero, a veces, era presa de una inseguridad e indecisión tan grande que en un momento quería tomar un camino y, al mismo tiempo también deseaba tomar otro diferente. La clemátide común caminaba despacio y pacientemente, sin preocuparse demasiado sobre si caería en el sueño eterno o lograría salir del bosque. A veces, la genciana animaba un poco a los otros pero, en otras ocasiones, volvía a ser presa de la desesperación y de la depresión.

Los otros caminantes no tuvieron jamás miedo de no lograrlo y quisieron ayudar a su manera a sus acompañantes.

El brezo (HEATHER) estaba totalmente seguro de conocer el camino y quiso que todos los demás le siguieran a él. A la achicoria (CHICORY) no le preocupaba el final que pudiera tener esa excursión, pero sí el estado en que se encontraban sus acompañantes: si les dolían los pies, si estaban cansados o si tenían comida suficiente. La ceratostigma (CERATO) no tenía especialmente una gran confianza en su capacidad de enjuiciamiento y quería probar cada camino para poder estar segura de no ir en la dirección falsa. La humilde y pequeña centaura (CENTAURY) quería aligerar tanto la carga que estaba dispuesta a llevar el equipaje de los otros. Desgraciadamente, y por regla general, se suele llevar la carga de aquellos que se encuentran en la mejor situación para llevarla ellos mismos, ya que éstos son siempre los que más se quejan.

El agua de roca (ROCK WATER) estaba totalmente entusiasmada por ayudar, pero deprimía un poco al grupo porque criticaba todo lo que ellos hacían mal y conocían el camino. La verbena también conocía el camino muy bien, aunque estaba un poco confusa y se explayó en detalles acerca de cuál era el único camino correcto que conducía fuera del bosque.

También la impaciencia conocía muy bien el camino de regreso a casa, lo conocía tan bien que era muy impaciente con aquellos que caminaban más despacio que ella. La violeta de agua ya había recorrido el trayecto una vez y conocía el camino correcto, adoptando una actitud orgullosa y altanera porque los otros no lo conocían. Para ella, los otros eran inferiores.

Finalmente, todos lograron salir ilesos del bosque. Ahora viven como guían para todos aquellos caminantes que nunca han hecho ese viaje y, como conocen la oscuridad y el camino a través del bosque, acompañan a los caminantes en calidad de “valientes caballeros”. Cada uno de los 16 acompañantes aporta los ejemplos necesarios enseñando, al mismo tiempo y a su manera, la lección correspondiente que de ello se deriva.

La agrimonia (AGRIMONY) camina totalmente despreocupada y hace chistes sobre cualquier cosa. El mímulo jaspeado ya no conoce el miedo. El heliantemo (ROCK ROSE) común mismo es un ejemplo de serenidad en la más plena oscuridad. La aulaga relata a los caminantes durante la noche los progresos que harán cuando el sol se levante de nuevo la mañana siguiente.

El roble (OAK) permanece inamovible en medio de la tormenta más fuerte. Los ojos de la clemátide están radiantes de alegría al acercarse el final del viaje. Ya no hay dificultad o revés que pueda desanimar a la genciana.

l brezo (HEATHER) ha comprobado que cada caminante debe recorrer su propio camino y marchar tranquilamente por delante para mostrar que eso es posible. La achicoria, que siempre ha esperado poder tender una mano a aquel que lo necesita, lo hace ahora sólo cuando se lo piden y de forma sosegada. La ceratostigma conoce perfectamente los estrechos senderos que no conducen a ninguna parte, y la centaura menor sigue buscando al más débil, que lleva la carga más pesada.

El agua de roca ha olvidado hacer reproches a los demás y ahora ocupa todo su tiempo en darles ánimos. La verbena ya no echa sermones, sino que indica tranquilamente el camino. La impaciencia ya no conoce la prisa, sino que camina lentamente tras el último para mantener con él el ritmo. Y la violeta de agua, más ángel que persona, roza como un cálido soplo de viento o un fabuloso rayo de sol a todo el grupo, bendiciendo a cada uno de ellos.

Fuente: Bach, Edward. LOS REMEDIOS FLORALES. ESCRITOS Y CONFERENCIAS. Ed. Edaf. 1993

¿Porque enfermamos?

La Terapia Floral no habla propiamente de enfermedades sino de enfermos, de personas concretas, con problemáticas concretas, que precisan de respuestas concretas, y la primera de ellas es atender a la propia vida y a lo que cada uno está haciendo con ella, porque en alguna parte en algún momento, ha surgido una situación que puede haber desequilibrado a la persona y no se ha dado cuenta de ello por no saber, no poder o no querer atender a las situaciones que la vida plantea; ahí es donde hay que mirar para recobrar la salud.

Las primeras enfermedades reales del hombre son defectos tales como el orgullo, la crueldad, el odio, el egoísmo, la ignorancia, la inestabilidad y la codicia; y cada uno de éstos, si los consideramos por separado, se verá que son adversos a la Unidad. Tales defectos son la enfermedad real , y es la continuidad y la persistencia de esos defectos (después de que hayamos alcanzado este nivel de desarrollo en la que nos damos cuenta de que son inadecuados) lo que precipita en el cuerpo los resultados perjudiciales que conocemos como enfermedad

¿Que es la enfermedad según el Dr. Bach?

La causa de la enfermedad no se encuentra en el cuerpo físico, que el síntoma es sólo el último recurso que tiene nuestro ser para poner de manifiesto la “desconexión”. La no-coincidencia entre lo que eres y lo que dices ser altera tu expresión real, y este conflicto desencadenará a la larga una serie de anomalías en tus distintas calidades energéticas que se manifestarán como una enfermedad concreta en tu físico.

Bach afirma que los elementos que impiden la verdadera expresión del ser de cada persona son aspectos de nuestra personalidad que nacen como consecuencia de la separación con nuestro alma.

¿Que es la enfermedad?

La causa de la enfermedad no se encuentra en el cuerpo físico, que el síntoma es sólo el último recurso que tiene nuestro ser para poner de manifiesto la “desconexión”. La no-coincidencia entre lo que eres y lo que dices ser, altera tu expresión real y este conflicto desencadenará a la larga una serie de anomalías en tus distintas calidades energéticas que se manifestarán como una enfermedad concreta en tu físico.

La enfermedad es un llamamiento de nuestro cuerpo, que chilla para que prestemos atención a lo que estamos haciendo con nuestra vida. Nos ayuda a trasformar esos hábitos de conductas que nos están dañando. La enfermedad no es un mal a suprimir, sino la oportunidad de poder trasformarnos.